Un dúo de cantadores se torna necesario
para cualquier performance de cantoria de viola. Por otro lado, (no sólo)
aquellos que investigan son importantes para escribir, aportar cuestionamientos
y brindar otros puntos de vista sobre un género poético-musical como es la
cantoria. El investigador conforma una nave solitaria hasta el momento que
encuentra la fuente del sonido y de la palabar sobre la cual navegará. El dúo,
por su parte, está constituido por dos individuos, cada uno con su talento,
conocimientos, historias, ideología y afectos. Y poesía. La viola también tiene
su poesía, también como una nave, aquella del sonido solitario, o en dúo, y que
junto a las voces de los cantadores se tranforma en poesía.
Con Edmilson Ferreira y Antonio Lisboa aprendi, durante largas horas de charla y
otras de performance que son artistas comprometidos con la cantoria, con la
sociedad, con la vida. Edmilson y Antonio aprovechan el potencial del género
hasta y más allá de un límite que responde a la propia visión que tienen, a la
constante autoexigencia, y a las características creativas de la cantoria. Ellos
aprecian y han aprendido de sus propios colegas, y los respetan si la intención
es la de ser cantador, ya sea en festivales, en cantorias pé de parede o en
qualquier espacio de performance; cada umo es y es también cantador. Aprendi que
la “categoria” de los cantadores es conformada por un grupo humano de artistas
populares, con diversas capacidades poéticas y musicales, y que se hace
necesario unir fuerzas, buscar nuevas formas de organización: más que resistir,
construir. De ojos abiertos, de oidos atentos, de no aceptar injusticias, zurdos.
Edmilson Ferreira y Antonio Lisboa crecen a cada día.
Ernesto Donas
(Etnomusicólogo e fagotista)